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La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT), ya conocida como tratamiento para la depresión , se perfila como una opción terapéutica eficaz para las adicciones.

La adicción es un trastorno de salud mental que puede incluir el consumo de sustancias (alcohol, nicotina, opioides, estimulantes) y conductas (juegos de azar, comportamiento sexual compulsivo, videojuegos, compras compulsivas). Generalmente se trata con una combinación de terapia, medicamentos y programas comunitarios, como Alcohólicos Anónimos.

Sin embargo, muchos pacientes siguen luchando contra los antojos y las recaídas, razón por la cual se están estudiando tratamientos innovadores como la EMT como parte de una terapia integral para la adicción.

Un estudio, por ejemplo, reveló que los participantes experimentaron una reducción del 40% al 55% en las ansias de consumir alcohol después de una serie de sesiones de EMT, y que los beneficios se mantuvieron durante semanas después de finalizado el tratamiento.

La EMT (Estimulación Magnética Transcraneal) se perfila como una herramienta prometedora para el tratamiento de las adicciones, ofreciendo una nueva esperanza a los pacientes que no han tenido éxito con los enfoques tradicionales de terapia para la adicción.

La adicción se produce cuando las personas consumen sustancias o realizan conductas que se vuelven compulsivas y perjudiciales. La adicción involucra varios sistemas cerebrales interconectados y está influenciada por la genética, el entorno y las experiencias de vida individuales.

La adicción comienza en el sistema dopaminérgico mesolímbico, a menudo denominado vía de recompensa del cerebro. Comer una comida deliciosa después de tener hambre es un ejemplo de cómo funciona este sistema de recompensa:

  1. Satisfacer el impulso de comer libera dopamina, lo que produce sensaciones de placer y satisfacción.
  2. El hipocampo (el centro de la memoria del cerebro) y la amígdala (el sistema de alarma del cerebro) almacenan el recuerdo como una experiencia positiva.
  3. La vista de la comida motiva a una persona a comer de nuevo.

Las sustancias adictivas como el alcohol, la cocaína, los estimulantes, los opioides y la metanfetamina tienen un efecto similar. Estas inundan el cerebro con niveles inusualmente altos de dopamina, lo que puede generar intensas señales de recompensa que incitan a repetir la experiencia.

Al igual que con la comida, estímulos como el olor a alcohol o la visión de parafernalia de drogas pueden desencadenar fuertes antojos. Asimismo, el consumo repetido de sustancias puede debilitar la corteza prefrontal, que nos ayuda a tomar decisiones y resistir los impulsos.

Con el tiempo, el cerebro se adapta a la sustancia reduciendo su propia producción natural de dopamina y disminuyendo la sensibilidad de estos receptores. Esto, a su vez, puede aumentar la dependencia a la sustancia, lo que lleva a la persona a consumir mayores cantidades para lograr la misma sensación.

Superar una adicción no se trata simplemente de fuerza de voluntad. Es un trastorno cerebral crónico que implica alteraciones en los circuitos de recompensa, motivación, memoria y control. Todos estos circuitos pueden predisponerse al deseo compulsivo y la compulsión, incluso después de la desintoxicación, razón por la cual a menudo se requiere terapia especializada para la adicción.

La adicción altera varios de los sistemas de recompensa y autocontrol del cerebro, entre ellos:

  1. Corteza prefrontal : Se ubica detrás de la frente y participa en la toma de decisiones, el control de los impulsos y los antojos. La adicción puede debilitar esta parte del cerebro, dificultando la resistencia a los antojos y la reflexión sobre las consecuencias a largo plazo.
  2. Ínsula : Esta parte del cerebro te ayuda a percibir sensaciones corporales como el hambre, la sed o el estrés. En la adicción, la ínsula puede desencadenar fuertes antojos y vincularlos con la necesidad de consumir una sustancia.
  3. Corteza cingulada anterior: Esta región cerebral está implicada en las emociones, la atención y el control de los impulsos. La adicción suprime su capacidad para gestionar el estrés, controlar los impulsos o evitar conductas de riesgo.

El tratamiento con EMT para la adicción suele centrarse en la corteza prefrontal dorsolateral, una zona situada justo encima de la sien izquierda, la misma que se utiliza para tratar la depresión. El tratamiento de esta zona afecta indirectamente a otras partes del cerebro relacionadas con la adicción.

Los efectos pueden incluir:

  1. Reducción de los antojos mediante la relajación de los circuitos de recompensa hiperactivos.
  2. Fortalecer el autocontrol mediante la mejora de la regulación prefrontal.
  3. Reequilibrar la señalización de la dopamina, que se ve alterada en la adicción.

Un protocolo de tratamiento típico consta de 20 a 30 sesiones de 20 minutos distribuidas a lo largo de varias semanas. Algunos pacientes optan por sesiones de mantenimiento regulares o sesiones de refuerzo según sea necesario como parte de su terapia continua para la adicción.